
Los elfos circulan libremente por las tierras de los humanos, donde siempre son bienvenidos pero nunca se encuentran como en casa. Son bien conocidos por su poesía, baile, canto, saber y artes trágicas, y gustan de las cosas cuya belleza sea natural y sencilla. Sin embargo, cuando el peligro amenaza sus hogares de los bosques, ponen de manifiesto una faceta más marcial, demostrando su habilidad con la espada, el arco y la estrategia en la batalla.
Personalidad: los elfos suelen divertirse más que emocionarse, y es más probable que se muevan por pura curiosidad que por codicia. Al ser sus vidas tan largas, suelen poseer una amplia perspectiva de los acontecimientos, mostrándose distantes e indiferentes ante las casualidades sin importancia.
Descripción física: los elfos son bajos y delgados, yendo desde 1,30 mts hasta 1,65 mts de altura y de los 35 kgs a los 60 kgs de peso; los varones miden lo mismo que las mujeres y sólo pesan un poco más que ellas. Son criaturas elegantes, aunque frágiles, que suelen tener la piel pálida, el cabello oscuro y los ojos de un profundo color verde.
Estas criaturas no duermen de la misma forma que los miembros de otras razas: en lugar de ello meditan sumidos en un profundo trance durante 4 horas al día, obteniendo los mismos beneficios que un humano que duerma 8 horas.
Relaciones: los elfos consideran que los humanos son bastante toscos, los medianos un poco sobrios, los gnomos demasiado triviales y los enanos poco divertidos. Miran a los semielfos con cierta pena, y se muestran implacablemente recelosos hacia los semiorcos. Aunque son arrogantes, no lo demuestran del mismo modo que los medianos y los enanos, y suelen comportarse de forma agradable y educada incluso con aquellos que se encuentran muy por debajo de los cánones élficos (en resumidas cuentas, toda persona que no sea de su raza).
Alineamiento: como quiera que los elfos aman la libertad, la diversidad y la capacidad de expresarse por uno mismo, se sienten muy unidos por el aspecto más afable del caos. Por lo general, valoran y protegen la libertad de los demás igual que la suya propia, y suelen estar moralmente más cercanos al bien que a ninguna otra cosa.
Religión: las deidades predilectas de los elfos son Frey, el Dios de la luz del sol y de los elfos, y su hermana Freya, la Diosa del amor y la fertilidad. Ambos son los patronos y defensores de su raza entre las deidades nórdicas. Frey es un dios pacífico, relacionado con las actividades cotidianas, y Freya, además de los aspectos más banales de los elfos, les otorgó el don de la magia. Asimismo, el espíritu libre que Hermod representa es afín a su forma de ser, y los elfos que demuestran una especial habilidad con el arco y si deciden dedicarse al aprendizaje de las técnicas más ancestrales de su raza, suelen ser instruidos por miembros del modesto, pero no menos importante culto de Uller.
Idioma: los elfos hablan un lenguaje fluido, caracterizado por sutiles entonaciones y una compleja gramática. Aunque la literatura élfica es rica y variada, los documentos más famosos en esta lengua son sus canciones y poemas.
Nombres: un elfo elige un nombre en el mismo momento en que se declara a sí mismo como adulto, normalmente algún tiempo después de su primer siglo de existencia. Aquellos que le conocieran de muchacho podrán llamarle por el nombre nuevo o seguir haciéndolo por su "nombre infantil", cosa que a los nuevos adultos puede molestarles o no importarles en absoluto.
Aventureros: los elfos salen de aventuras por pura ansia de viajar. La vida entre los humanos se mueve a un ritmo que disgusta a los elfos: ordenada desde el punto de vista del día a día, pero cambiando de una década a la siguiente. Por tanto, los que conviven con los humanos suelen buscar carreras que les permitan vagar a su antojo y marcar su propio ritmo. Los elfos también disfrutan demostrando su dominio del arco y de la espada u obteniendo grandes poderes mágicos, cosas que pueden lograr saliendo en busca de aventuras. Los elfos buenos también pueden ser rebeldes o cruzados.
Personalidad: los elfos suelen divertirse más que emocionarse, y es más probable que se muevan por pura curiosidad que por codicia. Al ser sus vidas tan largas, suelen poseer una amplia perspectiva de los acontecimientos, mostrándose distantes e indiferentes ante las casualidades sin importancia.
Descripción física: los elfos son bajos y delgados, yendo desde 1,30 mts hasta 1,65 mts de altura y de los 35 kgs a los 60 kgs de peso; los varones miden lo mismo que las mujeres y sólo pesan un poco más que ellas. Son criaturas elegantes, aunque frágiles, que suelen tener la piel pálida, el cabello oscuro y los ojos de un profundo color verde.
Estas criaturas no duermen de la misma forma que los miembros de otras razas: en lugar de ello meditan sumidos en un profundo trance durante 4 horas al día, obteniendo los mismos beneficios que un humano que duerma 8 horas.
Relaciones: los elfos consideran que los humanos son bastante toscos, los medianos un poco sobrios, los gnomos demasiado triviales y los enanos poco divertidos. Miran a los semielfos con cierta pena, y se muestran implacablemente recelosos hacia los semiorcos. Aunque son arrogantes, no lo demuestran del mismo modo que los medianos y los enanos, y suelen comportarse de forma agradable y educada incluso con aquellos que se encuentran muy por debajo de los cánones élficos (en resumidas cuentas, toda persona que no sea de su raza).
Alineamiento: como quiera que los elfos aman la libertad, la diversidad y la capacidad de expresarse por uno mismo, se sienten muy unidos por el aspecto más afable del caos. Por lo general, valoran y protegen la libertad de los demás igual que la suya propia, y suelen estar moralmente más cercanos al bien que a ninguna otra cosa.
Religión: las deidades predilectas de los elfos son Frey, el Dios de la luz del sol y de los elfos, y su hermana Freya, la Diosa del amor y la fertilidad. Ambos son los patronos y defensores de su raza entre las deidades nórdicas. Frey es un dios pacífico, relacionado con las actividades cotidianas, y Freya, además de los aspectos más banales de los elfos, les otorgó el don de la magia. Asimismo, el espíritu libre que Hermod representa es afín a su forma de ser, y los elfos que demuestran una especial habilidad con el arco y si deciden dedicarse al aprendizaje de las técnicas más ancestrales de su raza, suelen ser instruidos por miembros del modesto, pero no menos importante culto de Uller.
Idioma: los elfos hablan un lenguaje fluido, caracterizado por sutiles entonaciones y una compleja gramática. Aunque la literatura élfica es rica y variada, los documentos más famosos en esta lengua son sus canciones y poemas.
Nombres: un elfo elige un nombre en el mismo momento en que se declara a sí mismo como adulto, normalmente algún tiempo después de su primer siglo de existencia. Aquellos que le conocieran de muchacho podrán llamarle por el nombre nuevo o seguir haciéndolo por su "nombre infantil", cosa que a los nuevos adultos puede molestarles o no importarles en absoluto.
Aventureros: los elfos salen de aventuras por pura ansia de viajar. La vida entre los humanos se mueve a un ritmo que disgusta a los elfos: ordenada desde el punto de vista del día a día, pero cambiando de una década a la siguiente. Por tanto, los que conviven con los humanos suelen buscar carreras que les permitan vagar a su antojo y marcar su propio ritmo. Los elfos también disfrutan demostrando su dominio del arco y de la espada u obteniendo grandes poderes mágicos, cosas que pueden lograr saliendo en busca de aventuras. Los elfos buenos también pueden ser rebeldes o cruzados.
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